Quien vigila en la noche como los pastores de Belén, va más allá de la oscuridad y está al tanto de l0 que insinúan los movimientos nocturnos. Esto significa mirar en profundidad. la noche oculta la luz, sin embargo, ésta brilla con mayor intensidad en medio de la oscuridad pues "donde abundó el pecado sobreabundó la gracia" dirá San pablo. Quien vigila admira el esplendor de la luz que con sus rayos ilumina la propia vida, de tal manera, que tomando conciencia de la noche misma, se deja guiar por los rayos que la vencen. Los hombres no podemos volver los ojos a Dios, sino nos encontramos con su amor que seduce y arrebata. La claridad de Dios vivifica y por lo tanto los que ven a Dios reciben la vida.
Es precisamente en este marco humano que la luz aparece, por eso la noche de los pastores de Belén es la noche de la acogida, del encuentro de la creatura con el creador, del fin de la tragedia humana. Es la noche de los hombres de buena voluntad, de los que no interponen obstáculo alguno para salir al encuentro en aquella gruta de Belén delmás humide de los hombres, Jesucristo Nuestro Señor.
Dic 1 de 2008
lunes, 1 de diciembre de 2008
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