jueves, 4 de diciembre de 2008

A MIS AMIGOS EN LA NAVIDAD.

A mis amigos y a los que quieren serlo, dedico estas palabras en este tiempo de Navidad, con los deseso de paz y bien.


La navidad viene a tu vida, para llevarte en sus manos en la persona de un pequeño. Dios hecho hombre en condiciones tan precarias, para invitarte a la alegría. “os anuncio una gran alegría” dirá el ángel, para agregar “hoy os ha nacido el salvador del mundo” como respuesta al grito que sale de lo más profundo del corazón del hombre, diría de sus entrañas, ese grito frente al fracaso y la desolación; el grito que ante la incomprensión se lanza en el silencio, el grito que clama por la esperanza y el consuelo, por la verdadera alegría, que se vive en la experiencia del amor pleno, que se da sin condiciones desde la humanidad misma, desde lo que se es, en la contingencia que nos es propia.

La navidad viene para llevarnos al misterio que deja de serlo cuando se contempla en la pequeñez de quien reina desde un pesebre, como lo anota Angelo Silesius:

Si Cristo nace cien veces en Belén

Y no nace en ti, tú permaneces perdido para siempre…

La cruz del Gólgota no te pude salvar

Sino es erguida también en ti.

Que se alegre el corazón y se regocije el alma, que se mueva el ser ante la contemplación donde la pobreza es la mayor riqueza, que el corazón de los hombres se llene de la ternura necesaria para comprender a los otros, pues la gracia del Señor de la vida esta con nosotros, y por eso estamos alegres “trae consigo el don de la caridad, que eleva a los hombres hasta la participación de la vida divina“ dice San Fulgencio de Ruspe. Es precisamente la caridad la que nos invita a acercarnos primero a nosotros mismos y luego a los demás con una actitud diferente pues ella como lo dice el escritor citado “es la fuente y origen de todo bien, la mejor defensa, el camino que lleva al cielo. El camino en la caridad no puede errar ni temer, porque ella es guía, protección, camino seguro.”

DIC. 4.08

Una abrazo


ERNESTO.


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